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Premio aragonés del año en la sección de ciencia y tecnología en el año 2016 por el proyecto sobre investigación activa de la Asociación Española de Urología para pacientes con determinados tumores que no se tratan inmediatamente, sino que se someten a vigilancia a través de revisiones periódicas. Así se evitan efectos secundarios de cirugía o radioterapia, se controla la enfermedad y mejora la calidad de vida.

Jefe de Sección, Unidad de Próstata. Servicio de Urología. Hospital Universitario, Miguel Servet. Zaragoza. 

Profesor Asociado en Ciencias de la Salud. Departamento de Cirugía, Ginecología y Obstetricia Facultad de Medicina. Universidad de Zaragoza. 

Investigador Principal, Grupo de Urología: Hospital Universitario Miguel Servet (URO-SERVET).  Grupo de Investigación Emergente, GIIS071. Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón

Investigador Asociado, Grupo de Modelos Estocásticos: Facultad de Ciencias. Universidad de Zaragoza. Grupo Consolidado de Investigación (E22) de la Comunidad Autónoma de Aragón.

Coordinador, Equipo Aragonés de Formación en Cirugía Laparoscópica, Sección de Urología. Unidad de Cirugía Experimental. Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud.

 

1. Vamos a empezar por situarnos ¿Entre que años estuviste en el colegio?

Pues entré en nuestro “cole” en lo que entonces llamábamos “párvulos”, hoy Educación Infantil, en 1974 con 5 años, y dejé el colegio en 1986 tras acabar el antiguo C.O.U., curso de orientación universitaria, en 1987 a los 18. Vamos que allí estuve 11 fantásticos años de mi infancia y juventud.

 

2. En esos años (en los que estudiaste en nuestro colegio), ¿hay algún hecho histórico que recuerdes especialmente?

Pues puede parecer extraño porque realmente me pilló muy joven, pero lo que más recuerdo desde un punto de vista histórico fue la muerte de Franco, el nacimiento de los partidos políticos y sobre todo el carisma de aquellos líderes, las elecciones, y todo aquél bullicio, lo que hoy se llama “La Transición”. Algo de lo que yo obviamente no era muy consciente ni de lo que significaba en ese momento ni de sus consecuencias para entonces y para el futuro. Su complejidad.

Tengo todavía muchas imágenes de los políticos de aquella época, a muchos los recuerdo todavía más con la imagen de su juventud que con la que tienen ahora, o de cuando fallecieron con el paso de los años. Imagino que sin saberlo, sentí que algo muy trascendente estaba pasando.

 

3. Y seguimos recordando…hace ya unos años que dejaste el colegio ¿Que recuerdos guardas de tu paso por el mismo? ¿Conservas amigos desde entonces? ¿A qué jugabas en el recreo?

Pues la verdad, y no es por quedar bien, que mi paso por “los Dominicos” fue una época magnífica y mis recuerdos son todos ellos satisfactorios. He de admitir que mi vinculación con el Club de Montaña desde los 10 años hasta que salí del colegio y aún tiempo después es una de mis mayores satisfacciones. De los amigos que hice en el Club y del grupo íntimo de clase me sigo beneficiando hoy en día, siguen formando ese selecto grupo de “mis grandes amigos” incluso “mis mejores amigos” a los que la vida ha ido sumando alguno más, pero no demasiados. Seguimos quedando con la frecuencia que la ajetreada vida de hoy en día nos permite, y disfrutando de la vida familiar todos juntos y no pocos paseos por el monte hoy ya con la siguiente generación.

En cuanto a los juegos del recreo, poco original para hoy en día y evolutivamente con el paso de los años, recuerdo el típico “polis y cacos” de crío, el prohibido “churro va”, o darle patadas al balón en tropel y con 20 partidos y balones a la vez por tantos otros grupos que pretendidamente jugábamos a algo parecido al fútbol. Poco más, la verdad.

 

4. ¿Hay algún profesor o asignatura que te impresionase de manera especial? 

Bueno digamos que mi perfil siempre fue de “Ciencias” y en ese sentido mi debilidad siempre estuvo en la línea de esas asignaturas, y la verdad es que personalmente tuve la suerte de no tener conflicto alguno con ningún profesor por lo que en realidad de todos ellos tengo un recuerdo favorable, alegre incluso, y a todos ellos los recuerdo con agrado. No me importaría ahora mismo hablar de cada uno de ellos, pero no lo haré pues resultaría extraordinariamente prolijo y por otro lado no me perdonaría el dejarme a alguno por debilidad de mi memoria.

Pero sí que he de reconocer que por diferentes motivos como puedan ser una mayor proximidad de edad, la asignatura impartida “Ciencias Naturales”, el momento en que contactamos en las clases como es la adolescencia de por sí más influenciable, algunas experiencias en la naturaleza de la mano del Club de Montaña, pero soy honesto si creo que ante todo fue su capacidad docente e ilusión, el profesor que más me influenció y definió mi línea de desarrollo profesional futuro fue Carlos, Carlos Pérez Collados, sin duda alguna el contribuyó a que yo decidiera seguir por la línea de la Biología, y al acabar en el Xavierre me debatí entre estudiar Biología en Valencia, o Medicina en Zaragoza, y opté por esta última.

 

5. ¿Has vuelto al Colegio desde que dejaste de estudiar aquí?

Sí he vuelto alguna vez, pero de un modo testimonial, la verdad. Estuve un par de años todavía vinculado al Club de Montaña y participando activamente en sus campamentos de verano, y después he vuelto en alguna ocasión invitado para hablar de mi experiencia profesional para algunos alumnos que querían estudiar Medicina. Recuerdos nuevamente muy gratos de todo ello.

 

6. ¿Tienes alguna anécdota especial que nos pudieses contar?

Entiendo que esta pregunta resulta muy atractiva y hasta morbosa pero la verdad es que no recuerdo nada especialmente sustancial, quizás una pequeña tomadura de pelo que hacíamos año tras año en campamentos a los chavales, sin maldad pero que no dejaba de ser peculiar y que hoy en día es muy posible que cueste incluso hacerse a la idea.

Antes de empezar hay que ponerse en situación, estaríamos hablando de hace 30 años cuando los teléfonos móviles eran absoluta ciencia ficción, y el campamento que estaba a 10 kilómetros del pueblo de Hecho en el Valle de Oza, no tenía luz ni agua corriente, sino un grupo electrógeno que hacía un ruido terrible, una fuente a la que bajaba el agua pro gravedad desde una pequeña presa, y unas letrinas (agujero en el suelo con puerta) que había que limpiar cada día como consecuencia de aquéllos que no acertaban en el agujero cuando les venía el apretón.

Pues bien, en ese contexto 90 chavales y unos 15 monitores nos aventurábamos a pasar 15 días en tiendas de campaña, bañándonos en el frío río Aragón Subordán, con mil actividades de lo más variopinto, y sin ninguna otra comunicación con el mundo exterior que alguna carta que llegaba de casa o mandábamos nosotros y que a veces llegaba después de que volviéramos del campamento. En ese entorno, en esos largos 15 días, a veces les flaqueaban las piernas anímicamente a nuestros acampados y para resolverlo y aprovechando algún día de lluvia que limitaba nuestras actividades, nuestro médico, Javier Bascuas, improvisaba el tratamiento para la melancolía. Cogía un antediluviano inmenso aparato de radio que ocupaba media mesa, lo mal sintonizaba con mil interferencias, cogía unos cascos de música a los que pegaba con esparadrapo y papel de plata una cuchara a modo de micrófono, e íbamos llamando uno a uno a los acampados que querían hablar con su casa. Supuestamente tecleábamos su número de teléfono y entre interferencia e interferencia ellos empezaban a hablar y a contar sus historias y nosotros les íbamos traduciendo lo que supuestamente entendíamos que les respondían de casa. Lo que allí se escuchaba era de lo más peculiar, pero sin duda alguna tenía su efecto terapéutico para ellos y no negaré que a los monitores nos arrancaba alguna buena sonrisa de vez en cuando. Lo malo venía cuando “el día de padres”, un domingo en el que los acampados eran visitados por sus familias, los chavales comentaban con sus familiares la supuesta llamada, …

 

7. ¿Crees que aprendiste algo más que lo se enseñaba en clase?

Por supuesto, aprendí mucho más. Aprendí a convivir y a vivir, la lealtad y la amistad, el compromiso y el esfuerzo, el respeto y el reconocimiento, …, todo un mundo de valores que hoy forma parte de mi bagaje personal y que es muy posiblemente lo mejor de mis credenciales. No digo que todo ello fuera fruto del colegio, pues si bien comulgo con la idea de que es en la familia donde se educa, el colegio es el complemento indispensable donde todo ello se refrenda, y en mi caso y en mi época, así fue.

Fui muy afortunado sin duda alguna por la época que me tocó vivir, el profesorado, y sin duda alguna el cuidado grupo de amigos que gracias a Dios se cruzó en mi camino. Aprendí con todo ello, mucho más de lo que se enseñaba en clase.

 

8. ¿Qué paso que no se supo y que se supo y no pasó?

Esta pregunta sí que tiene morbo, pero en mi caso no creo que sirva de mucho deleite. No recuerdo nada significativo que no se llegara a saber, y si lo recordara ¿quién sabe si ahora sería confesable …?, y en cuanto a falsedades de algo que no pasara, pues seguro que hubo mil mentiras de críos, de “éste ha dicho …”, “aquél ha hecho …” pero nada lo bastante relevante para que haya quedado en mi memoria, la verdad.

 

9. Te dedicas a la medicina, que te ha aportado tu profesión y que le dirías a un joven estudiante que pudiera estar pensando en seguir tus pasos.

Mi profesión hoy en día me ha aportado todo lo que una profesión puede aportar y mucho más. Obviamente es mi medio de vida lo cual es relevante, pero en ese aspecto es como cualquier otra profesión un medio de sustento; pero en mi caso es mucho más.

Me ha aportado a Ana Cris, la madre de mis hijos, una compañera excepcional con la que coincidí en primero de carrera y primero amigos, y luego pareja, finalmente nos casamos y hasta hoy.

Me ha aportado ese otro pequeño grupo de amigos con los que complementar a los del colegio y con los que ya tengo cuanto necesito para construir la palabra AMISTAD, y disfrutar plenamente.

Pero el elemento diferencial que me ha aportado es mi realización personal, el poder dedicar mi esfuerzo y estudio a la gente, a mis semejantes, a mis pacientes. La verdad es que he tenido la oportunidad de desarrollarme ampliamente en lo que es la Medicina del siglo XXI o al menos en lo que yo creo que debe ser en tres objetivos muy concretos: a) asistencial, dedicándonos a cuidar del enfermo y de su familia con lo mejor de nuestro saber y nuestros medios; b) docente, conviviendo con los estudiantes de Medicina en las aulas y en el hospital e intentándoles hacer sentir el juramento hipocrático con sus prioridades de primero consolar, después aliviar y finalmente curar en ese orden y con el firme propósito de poner todos los medios para conseguirlo; y c) investigador, pues el médico que hoy en día no investiga, no abre su mente a la evolución de un mundo tan terriblemente cambiante en todos los ámbitos como es el mundo de hoy en día, no se pregunta el porqué de las cosas y por consiguiente no entiende la enfermedad ni su manejo. No es un profesional del siglo XXI.

Pero en realidad como yo suelo decir, aunque mi profesión me ha permitido darme a los demás y realizarme con ello, en realidad siempre he creído que he recibido mucho más de mis pacientes y sus familias que lo que yo les he dado. Es cierto que muchas veces un paciente, su enfermedad, sus complicaciones en el post-operatorio, …, te quitan la vida, te hacen sentir que te está quitando años el estrés, la falta de sueño, las guardias, la toma de decisiones relevantes, …, pero cuando al final todo acaba, deseablemente bien, aunque no siempre, el apretón de manos de ese paciente y/o su familiar, dándote las gracias sinceras por tu esfuerzo, por tu implicación, por tu compromiso, por tu entrega te llena de energía para seguir haciendo lo mismo cuantas veces sea necesario.

Por eso si algún joven estudiante quiere “seguir mis pasos”, yo le diría que ánimo, que mucho ánimo, que el camino es muy largo (6 años de Grado universitario, 1 año de preparación del examen MIR, 5 años de residencia haciendo la especialidad, …, años de interino hasta lograr la estabilidad laboral) y duro (entrar en la Facultad de Medicina, 4 años de estudio intensificado y luego 2 de prácticas, el examen MIR, la elección de la especialidad, la propia especialidad, sus guardias, …, y diferentes oposiciones hasta conseguir una plaza en propiedad), pero lleno de satisfacciones en el día a día, inmenso en realización personal, y difícilmente comparable en esa relación de confianza y de afecto entre médico y paciente, que sin duda alguna nos hace a los médicos, si lo vivimos con vocación, tener el privilegio de sentirnos seres humanos, seres llenos de humanidad en el profundo significado de la palabra.

En definitiva, que si quieren ser médicos, …, que luchen por serlo, que les costará, pero que si realmente se esfuerzan lo conseguirán, y que sin duda alguna les compensará.

Como ves, soy un enamorado de mi profesión.

 

10. Y para terminar ¿Qué le dirías a los jóvenes alumnos que hoy estudian en el colegio y que están a punto de salir del mismo?

Que sólo deseo que su paso por el mismo haya sido el mismo que el mío, que yo recuerdo aquella época como realmente fantástica, que mis mejores amigos nacieron allí y siguen hoy en día (pocos más se han sumado, sólo alguno) y es extraordinariamente importante mantenerlos, que los valores y el espíritu de trabajo que allí forjó mi personalidad es el que me ha llevado a ser el que hoy en día soy, y que sin duda alguna si volviera a nacer desearía volver a pasar por allí, eso sí con las mismas gentes con las que me crucé en las aulas, …, incluso aquellos con los que pude no llegar a sintonizar.

 

11. Muchas gracias por tus palabras, y si hay alguna cuestión que quieras añadir….

Gracias a vosotros por darme la oportunidad de “volver” a mi infancia y juventud, de volver a mi colegio y a mis amigos, también a mis profesores, y Gracias por haberme dado la oportunidad de presumir de lo que fue mi paso por el Cardenal Xavierre.

Espero sobre todo y ante todo que esta pequeña confesión y reflexión personal a la que me habéis llevado con esta entrevista, pueda servir de utilidad a alguno de vuestros actuales alumnos, con que le sirviera a uno solo me daría por satisfecho, …, es pura vanidad. Gracias por haberme hecho sentir importante sin serlo, …

Y ENHORABUENA por la iniciativa, sin duda alguna interesante e inteligente.

Ángel