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Jose Luis Galar fue durante 11 años fue profesor titular de la Escuela Universitaria de Turismo de Zaragoza y actualmente trabaja como directivo de una empresa pública del sector turístico.

En 1998 publica su primera novela Muerte en un cabaret, al año siguiente ve la luz, La isla de los pelícanos, y en 2000 El agua que no moja las manos. Cuatro años más tarde publica La red del pescador, y en 2008 sale La frontera dormida, que se ha convertido con el tiempo en un long seller y en una novela de referencia para todos aquellos que buscan una perspectiva diferente sobre algunos acontecimientos transcurridos durante la Segunda Guerra Mundial en la frontera entre España y Francia, concretamente en Canfranc. El tráfico de arte expoliado y las más modernas investigaciones de la Policía Científica española dan cuerpo a esta novela. En 2011 aparece Angelitos Negros con la primera guerra del Golfo como telón de fondo, en donde se plantean cuestiones de gran profundidad desde el punto de vista de la ética política respecto a cuestiones fundamentales para la vida diaria como la energía, el envío de tropas a los conflictos internacionales, incluyendo contingentes de mercenarios, el uso de los servicios secretos del Estado, el expolio del subsuelo africano, etc... 

En el año 2013 publica su primer ensayo titulado Tras Albert Cossery, basado en el desconocido escritor egipcio que se afincó en París y que vivió durante cincuenta y siete años en la misma habitación de hotel: la número 58 del hotel La Louisiane. La particular idea de Albert Cossery sobre cómo hacer la revolución consistía en intentar conseguir que cada lector de un libro suyo no fuera a trabajar al día siguiente ingresando en la cofradía de la pereza reflexiva. Escribió en su larga vida de noventa y cuatro años solamente ocho libros, a una media de dos frases por semana.

Actualmente, junto a la producción literaria experimenta con la imagen. Como storyteller cuenta historias utilizando los soportes que encuentra a su alcance: Luz de otoño es la primera experiencia como director de cortometrajes, basada en guion propio.

Además es y Tertuliano habitual en el programa "Aquí la radio" en la emisora "Aragón Radio" todos los lunes de 10'30 a 11h

1. Vamos a empezar por situarnos ¿Entre que años estuvo usted en el colegio?

Si no me fallan las cuentas entre 1970 y 1983.

 

2. En esos años (en los que usted estudió en nuestro colegio), ¿hay algún hecho histórico que recuerde especialmente?

Sí, el hecho histórico que recuerdo fue el del intento de golpe de Estado. Estaba haciendo karate, una actividad extraescolar que tenía el colegio y que practicábamos en el antiguo gimnasio, donde hoy está el pabellón cubierto. Me había quedado a la clase de karate después de la jornada escolar y creo recordar que a mitad de clase nos enviaron a casa… era de noche, hacía frío y salí corriendo.

 

3. Y seguimos recordando…hace ya bastantes años que dejó el colegio ¿Que recuerdos guarda de su paso por el mismo? ¿Conserva amigos desde entonces? ¿A que jugaba en el recreo?

Guardo muchos, muchísimos recuerdos y no miento si digo que todos buenos en cuanto a experiencias personales. La misa de los viernes por la tarde en la capilla, el cine de los sábados por la mañana que costaba un “duro”, las sillas “de pala” del aula magna que por algún motivo me encantaban, la huida del frío del invierno a la hora del recreo intentando quedarnos en los pasillos al lado del radiador, las filas del patio mientras el profesor de la clase gritaba “a cubrirse” (no sé si los jóvenes de hoy sabrán qué significa la orden ejecutiva “¡a cubrirse!”).

Guardo muy buenos amigos y compañeros. Ahora, los de la clase quedamos a cenar con frecuencia, casi una vez al mes. Nos encanta vernos.

Nunca he sido un gran deportista, diría mejor, nunca he sido deportista… jugaba a superhéroes Marvel, y como Spiderman y El Capitán América estaban siempre cogidos me tocaba ser El Motorista Fantasma.

 

4. El colegio influye en la creación de la personalidad individual por lo menos en una cierta parte, ¿Qué le aportó el Cardenal Xavierre a su vida?

Sin duda. Aunque sea de los “jesuitas” me gusta citar una frase que lo resume todo: “dadme al niño a los siete años y os devolveré al hombre”. La lectura que hago de la frase es que la formación en las edades tempranas modela la personalidad, al menos la parte que no es puramente genética.

El Cardenal Xavierre me aportó fundamentalmente lo que queda recogido en el Ideario del Colegio que me entregaron al entrar (una pequeña libretita marrón con el escudo dorado): hay que tener un criterio bien formado y fundamentado, no importa cuál, pero no hay que dejarse llevar en volandas por los vientos cambiantes y caprichosos. Lo que pienses y defiendas hazlo convencido y ten hueco a la crítica constructiva. En resumen, no pertenecer a un rebaño conducido e ignorante.

 

5. ¿Hay algún profesor o asignatura que le marcase de una manera especial?

Podría nombrar a muchos. Algunos ya fallecidos. Todos me aportaron referencias, la inmensa mayoría buenas. Quienes me aportaron referencias menos buenas me han servido para no comportarme en mi vida de la forma en que ellos se comportaron con nosotros.

 

6. ¿Ha vuelto al Colegio desde que dejó usted de estudiar aquí?

Sí. Muy a menudo. Acudo a misa los domingos siempre que puedo, y he llevado a mis dos hijas al colegio.

 

7. ¿Tiene alguna anécdota especial que nos pudiese contar?

Un día estaba en clase de Física con el Sr. Faci (a quien yo apreciaba mucho y tengo la seguridad de que era un aprecio mutuo), creo que era en COU, en aquellas aulas de bancos corridos. Estaba sentado justo en el epicentro de la clase: en el centro del banco del centro. Faci estaba escribiendo alguna de aquellas fórmulas ininteligibles de Torricelli, Gay Lussac, Boyle o alguno de estos científicos en la pizarra cuando de repente estalló una risotada general. Se volvió rápidamente, miró a la clase y con su característica voz mientras apuntaba al pasillo con el brazo por encima de su cabeza con su gesto típico me dijo: “Galar… ¡al pasillo!” Yo protesté y le dije: “Señor Faci, yo no he hecho nada, ni siquiera me he reído…” Él me contestó: “Por eso mismo, Galar, el único que no se ríe es usted y eso significa que ha sido usted el que ha hecho la gracia”.

Todo el mundo estalló en otra alegre carcajada.

 

8. ¿Cree que aprendió algo más que lo se enseñaba en clase?

Sin duda. En clase aprendí conocimientos y técnicas, pero la vida y la convivencia en el colegio me enseñaron muchas de las cosas que debe cargar en su equipaje una persona que no son conocimientos ni técnicas. Como ejemplo diré que la anécdota anterior me aportó el concepto de fraternidad, e incluso de diplomacia, entre profesor y alumno basada en el sentido de humor, pero no recuerdo ni la ley de Torricelli ni la de Gay Lussac ni la de Boyle. Es decir, aprendí y no he olvidado la gestión de algunas emociones, pero no recuerdo todos los conocimientos concretos.

 

9. ¿Qué paso que no se supo y que se supo y no pasó?

Sobre la primera parte de la pregunta: nunca se supo quién robó la llave del laboratorio de química para hacer una copia y después entrar para sustraer el examen final y distribuirlo entre la clase.

Respecto a la segunda parte no sabría decir… 

 

10. Usted se dedica a la gestión turística y además es escritor y director, ¿qué le ha aportado a usted su profesión y que le diría a un joven estudiante que pudiera estar pensando en seguir sus pasos?

Nunca tuve demasiado claro a qué quería dedicarme, de hecho, no estoy seguro todavía. Creo que lo importante es tener los sentidos y la mente abierta para recibir e interpretar las señales tanto interiores como exteriores que te permitan ir eligiendo opciones entre las posibles. Con el tiempo he ido cogiendo oficio en la “detección” e “interpretación” de estas señales y voy explorando caminos. Nunca considero que he llegado al final del camino, si encuentro dificultades en un punto intento buscar otras rutas que me conduzcan al objetivo… pero si llego a otro punto del marcado en origen intento no frustrarme, intento disfrutarlo, sacar lo mejor y seguir adelante. Si se ponen muchos condicionantes para ser feliz en la vida “Si tengo… Si llego… Si me toca… Cuando tenga… Cuando consiga…” nunca llegas a ser feliz.

 

11. Y para terminar, ¿qué les diría a los jóvenes alumnos que hoy estudian en el colegio y que están a punto de salir del mismo?

Son edades preciosas pero difíciles. A los que tienen personalidades y egos fuertes les diría que sigan fuertes y creyendo en sí mismos, pero que tengan la humildad de pensar que necesitarán de los demás, que los demás necesitarán de ellos, y por lo tanto no se conviertan en depredadores. Que basen su liderazgo en la sencillez que predicaba Jesús de Nazaret (sean creyentes o no), el mejor líder de todos los tiempos.

A los que están bajos de moral y creen no estar ocupando en estos momentos la pole position o los primeros lugares de la parrilla, les diría que eso no significa nada, que lo importante es tener un buen motor y ser un buen piloto. Que la vida es una carrera de muchas vueltas al circuito y que, cuando al terminar el colegio les den el banderazo de salida, con buen motor, buena cabeza, nervios templados y buscando apoyo en su equipo técnico (padres, hermanos, amigos de verdad, etc…) pueden subir al podio, que hay tiempo, que lo importante es no gripar el motor.

 

12. Muchas gracias por sus palabras, y si hay alguna cuestión que usted quiera añadir….

Muchas gracias por considerar que mis palabras pueden tener algo de interesante.